31 ene. 2010

AUTORIDAD

Cuanto más aprendo sobre los humanos, más quiero a mi perro. No se me ocurre mejor frase. ¿Qué es lo que nos ocurre a las personas cuando nos dan poder, mando o cierta autoridad? ¿A caso hay que ser un Hobbit, como Frodo Bolson, para que el poder no te corrompa?¿Es que perdemos el juicio ante la responsabilidad de decidir sobre los demás?.
Policías, docentes, jueces, políticos, sanitarios…¿somos conscientes de que la ligereza en nuestras decisiones puede marcar la vida de alguien para bien o para mal? En determinadas profesiones, no debería haber espacio para las negligencias. Ninguna ley ni gobierno debería dar cobijo ni segunda oportunidad a quienes en el desempeño de estas funciones, olvidan la importancia de las mismas y actúan con ligereza o en beneficio propio.
Esta reflexión, ha sido alimentada, o más bien engordada por una película “EL INTERCAMBIO”, dirigida por Clint Eastwood, que además de dejarme mal cuerpo, ha removido rencores, antiguos y recientes, de esos que parecen estar cicatrizados pero se abren en canal sin que podamos evitarlo. A pesar de todo la recomiendo, ya que al menos, no deja indiferente. Siguiendo con el abuelo Clint, he visto también “Gran Torino”, donde además de dirigir actúa, y en este caso, aunque se hurga en la misma yaga, no duele tanto.

7 ene. 2010

MILLENNIUM

Hoy he regresado a las bondades del DVD, ese que parece agonizar ante la amenaza de la HD (alta definición). He visto la primera parte de la trilogía Millennium, titulada "Los hombres que no amaban a las mujeres". Me ha parecido impresionante. Es indudable que al tratarse de la adaptación cinematográfica de una novela, todo marcha un poco más rápido de lo deseable, pero el argumento rebosa de emoción, acción y misterio que ayudan a no pestañear. Es cruda, pero hay algo en los personajes, más allá de las interpretaciones, sobre todo el de Lisbeth Salander, que los hace creíbles a pesar de las difíciles situaciones que atraviesan.
Al margen de si está o no bien adaptada, opino que es un guión excepcional, me apetece saber más de Lisbeth, que me recuerda que quizás haya esperanza para los que la vida ha tratado con extrema crueldad...estaré al tanto de las otras dos partes.
Por cierto. ¡Feliz año!